martes, 29 de diciembre de 2009

Asalto a la caravana proetarra

"Una caravana de proetarras intenta manifestarse sin éxito ante la cárcel de Villabona" LNE 27- 12 - 2009



Habituados como estamos al sensacionalismo de los sagaces periodistas de La Nueva España y a su afán por desvirtuar cualquier información que ponga en cuestión la verdad oficial del Gobierno Asturiano, este alarmante titular pasa desapercibido en la edición del Domingo de LNE.
Cualquiera podría pensar que los “proetarras” acudían a Villabona armados hasta los dientes para liberar a sus compinches, a la vista del espectacular despliegue de la Guardia Civil, pero para sacarnos de dudas nuestro intrépido periodista espectacular nos informa de las verdaderas intenciones de estos “aberzales” desalmados, “el reagrupamiento de presos de la banda”.
No hace falta estudiar 5 años de periodismo en una universidad privada para saber que hay que buscar más fuentes para una noticia que las meramente oficiales, al menos si se pretende ser imparcial. Si nuestro querido plumilla hubiese tenido la decencia de interesarse mínimamente por el asunto a tratar antes de copiar y pegar las consignas de Delegación de Gobierno, sabría que el verdadero lema de la concentración era “Amnistía presos políticos”, incluyendo entre estos, además de los miembros de ETA, a una militante del GRAPO encarcelada en Asturias.
Por mi parte, además de solidarizarme con los asaltados en un nuevo ataque del Sr. Trevín al derecho de manifestación y reunión de los asturianos, me pregunto cuánto dinero público se ha gastado en este operativo que incluye seguimientos policiales y gran cantidad de efectivos para desactivar una protesta de veinte o treinta personas en un sitio aislado como Villabona.
Para terminar, debo hacer constar que este tipo de protestas solidarias no deberían ser excluyentes ni ceñirse a un colectivo de 17 presos políticos determinados, más de 1000 personas presas sufren diariamente en Villabona, más de 75000 en todo el estado. La cárcel es un problema para todos, sociales y políticos, desde el momento que asumimos que la cárcel es una consecuencia de la sociedad de clases, la única petición asumible es la amnistía general en las prisiones del estado español. Es evidente que una apuesta de este calibre requiere de un proceso previo importantísimo de concienciación de los ciudadanos, presos todos a ambos lados de los barrotes, y no es menos evidente el rechazo social que podría suscitar una medida similar ante el temor ciudadano a ver a cientos de violadores y asesinos campando a sus anchas por los barrios. Pero también es cierto que la gran mayoría de las personas que pueblan las prisiones españolas no son violadores ni asesinos, ni tan siquiera luchadores políticos, son personas pobres que en muchos casos nacieron ya con un pie en la cárcel por su estrato social y que mueren cada día entre rejas víctimas de la droga y la exclusión, o aún peor, de la indiferencia y la incomprensión.

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