domingo, 10 de enero de 2010

-El orden reina en Asturias-


“Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!”

La luz se ha apagado en Asturias, la tierra que fue el ejemplo a seguir y hoy no alcanza a seguir ningún ejemplo. La derrota histórica del Movimiento Obrero Asturiano ha dejado al aire nuestras vergüenzas, nuestras mayores deficiencias, todo aquello que no funciona es lo que nos han permitido salvar. Si alguna vez tuvimos una herramienta adecuada, nos la han robado, sólo quedan recuerdos. El “orden” reina en Asturias, para nuestra desgracia.

Vivimos del pasado y le damos cuerda al recuerdo, heredamos una deuda y no la podemos pagar, tenemos la pose pero no el poso. Lo que tenemos no vale y lo que vale no lo tenemos.

Podemos seguir llorando indefinidamente, recordando tiempos que ya no van a volver, podemos quemar muchas ruedas para auto complacernos, podemos mirar a nuestros líderes (pre) históricos como iconos, convertirles en héroes de la batalla perdida, posiblemente sean los últimos porque no han dejado un relevo viable. La historia se acaba tal y como la conocemos porque el modelo de lucha que nos dejan impuesto ya no tiene cabida y las herramientas están obsoletas o estropeadas. Reorganizarse o morir.

Patriotas sin patria, sindicatos que no hacen sindicalismo, vascos que no son vascos, revolucionarios sin revolución, militantes que no militan, historiadores sin historia, novedades que no innovan, Asturias sin Asturianos…

Asturias necesita renovarse, “fusilar” a quienes nos anclan al pasado para que no alcancemos a ver el futuro. La clase trabajadora, el proletariado asturiano, necesita referentes organizativos nuevos que florezcan con altura de miras, que se sientan grandes para estar a la altura de las circunstancias. Organizaciones nuevas que surjan de la base, de los militantes descontentos, de los que no tienen cabida en las mugrientas estructuras actuales, de aquellos que están hartos del inmovilismo, de las verdades absolutas y de los métodos infalibles que siempre fallan.

Asturias necesita un movimiento social capaz de llevar a este pueblo otra vez al lugar que le corresponde en el mundo, un proyecto de unidad que aplaste el sectarismo actual. Una organización novedosa y moderna, creada en torno a la identidad obrera de los asturianos, naciendo de la derrota en una búsqueda desesperada de lugares comunes que sean asumibles por todos, con las cartas encima de la mesa, con responsabilidad histórica, para pagar la deuda.